Portada Actualidad Reportajes El Martes Santo, un barrio como un pueblo

El Martes Santo, un barrio como un pueblo

El Martes Santo, un barrio como un pueblo

Atención, se abre en una ventana nueva. PDFImprimirCorreo electrónico

Cerro del Águila

LIPASAM. En casa NUNCA lo harías. Sevilla también es tu casa

Un barrio lo que se dice pueblo. No hay mejor sitio donde ver la cofradía del Cerro del Águila que en su barrio, que es lo mismo que decir en su pueblo. ¿Tiene algún matiz peyorativo? En absoluto: si se invoca algo en ese barrio trazado a cordel sobre el cortijo del Maestrescuela al calor de la fábrica textil con que Queipo de Llano quiso que las plusvalías del algodón del Bajo Guadalquivir se quedaran en Sevilla es la autosuficiencia de sus moradores, lo bastante lejos del centro de la ciudad para apañárselas por su cuenta y lo bastante cerca como para sentirse sevillanos en pie de igualdad con cualquiera. 

Más desde que el Cerro puso su cruz de guía en la Campana, ahí queda eso, hace 25 años. Por eso hemos venido al barrio para ver la salida. Callejeamos por Párroco Antonio Gómez Villalobos y por Diamantino García Acosta, cura obrero, párroco de Los Molares y conciencia social de la Iglesia de Sevilla hasta su muerte. Aquí todo es auténtico, como esta fiesta -por qué no- que vive el pueblo con la salida del Cristo del Desamparo y Abandono y la Virgen de los Dolores. Si sabrán estas criaturas de fatiguitas y camino de espinas por esa avenida de Hytasa y luego Ramón y Cajal...

A comer, preferiblemente de pie, y a salir volando como las águilas, puesto que de su cerro a su calle vamos a ir, que tampoco pilla a trasmano de donde estamos. Con suerte y tiempo por delante, podemos encontrar hueco frente a la ojiva de San Esteban. El día va de fatiguitas, porque por ahí no salen los pasos. O parece que no salen. Las emociones fuertes están garantizadas, aunque la estampa -un tanto descompuesta, la verdad sea dicha- de los costaleros halando del palio desde fuera también tiene sus detractores. Al final, la cofradía sale sin mayor contratiempo y se va por Águilas, primero por delante de la Casa de Pilatos de los Medinaceli (precisamente el nombre de la calle donde forma parte de la cofradía) y más allá por delante de la Casa de las Águilas del marqués de Casa Estrada.

Justo en la dirección contraria que llevamos nosotros, que salimos por la Puerta de Carmona como hacían los sevillanos después de pedir la protección de ese Cristo humillado con la clámide púrpura cuya advocación recoge el mayor deseo de todo viajero: Salud y Buen Viaje. El nuestro, por fortuna, es corto: enseguida está aquí la primera de las cuatro bandas de música que lleva San Benito anunciando el cortejo que ha salido de la Calzada, de una antigua ermita luego convertida en templo más ambicioso con el concurso del marqués de Tarifa y los arquitectos Juan y Andrés de Oviedo. San Benito se toma su tiempo en pasar con ese aire de fiesta que tienen las cofradías de capa.

Conviene no irse muy lejos, porque en cuanto termine de rebasarnos el palio de la Encarnación, se hace preciso cruzar la Judería -que viene a ser como la periferia escondida del centro- sin perderse, acortando por Vidrio hasta las Mercedarias y de allí por Levíes, que proclama su origen sin lugar a dudas, hasta desembocar en el convento de Madre de Dios. Si hay mucha bulla delante de San Nicolás (con los tres niños en el caldero) para ver salir la Candelaria, mejor abrirse paso por Vírgenes hasta la Cabeza del Rey don Pedro en honor a la leyenda de la vieja del candilejo y el monarca al que le crujían las rodillas. La única precaución antes de disfrutar con el armonioso palio y la música que le compuso Marvizón es la de colocarse en la dirección correcta para salir sin mayor impedimento hacia el barrio de San Lorenzo.

La plaza está llena pero no atestada y si no, que venga la cornetería de la Bofetá por Cardenal Spínola, el beato que pedía por las calles, que vas a ver cómo suena. Primero el misterio de Castillo Lastrucci y luego su bendita madre, la Virgen del Dulce Nombre, que este año llevará luto aunque vista de rosa. Como hay tiempo, bueno será avituallarse antes de encaminar los pasos hasta la Cruz Verde por Correduría. Por allí camina la cofradía que fue de los jesuitas, los Javieres, buscando ya su entrada en Omnium Sanctorum, junto al mercado. No hay tiempo de ver la entrada si queremos que los Estudiantes no nos suspendan porque lo que marca el horario oficial es lo que se cumple: ni un minuto más ni para volver a tocar el Guadeamus Igitur versión de Abel Moreno.

El último trecho de la jornada no es nada comparado con el desplazamiento neutralizado volando sobre los pies desde la calle Anchalaferia a la Lonja de la Universidad. Estamos al lado del barrio de Santa Cruz y la cofradía del mismo nombre se toma su tiempo para entrar en el templo de la calle en honor del canónigo Mateos Gago. Vale la pena hacer ese recorrido de vuelta por el mejor cahíz de tierra del mundo: la Alcazaba, la rampa de Rodrigo Caro, la plaza de la Alianza con el rumor sordo del agua y la media luz si a los puestecillos les da por apagar los luminosos, las bombillas y los equipos electrógenos. Al menos a esa hora de madrugada nos ahorramos el sofoco de las camisetas con lemas chocarreros en mitad de la calle como si estuviéramos en medio del pueblo.

Comentarios (2)add
...
escrito por César - Tomares , marzo 26, 2013
... Y van tres años... Un abrazo al barrio.
...
escrito por Pretoriano del Cerro , marzo 26, 2013
la foto mas antigua no puede ser...
Un saludo
Escribir comentario

busy
Copyright © ABC Sevilla S.L. Albert Einstein 10. 41092 Isla de la Cartuja. Sevilla 2012.
Datos registrales: Inscrita en el Registro Mercantil de Sevilla, Tomo 4.045, Folio 182, Hoja SE-59.933, Inscripción 1ª - C.I.F.: B-91409904. Todos los derechos reservados.
ABC Sevilla S. L. contiene información de Diario ABC. S.L. Copyright © Diario ABC. S.L., Madrid, 2008. Incluye contenidos de la empresa citada y, en su caso, de otras empresas del grupo de la empresa o de terceros.
Reservados todos los derechos. Queda prohibida la reproducción, distribución, comunicación pública y utilización, total o parcial, de los contenidos de esta web, en cualquier forma o modalidad, sin previa, expresa y escrita autorización, incluyendo, en particular, su mera reproducción y/o puesta a disposición como resúmenes, reseñas o revistas de prensa con fines comerciales o directa o indirectamente lucrativos, a la que se manifiesta oposición expresa.